Wednesday, July 30, 2008

Entrevista para el diario TAL CUAL, miércoles 30 de julio 2008


Artes/Espectáculos
Un viaje a la esperanza

José Sánchez Lecuna explora al ser humano y su cultura en su más reciente novela
Ender Ramírez

La esencia humana, la esperanza y la vida misma inspiraron al escritor José Sánchez Lecuna para crear su más reciente obra literaria titulada "Memorias de la Esperanza" (Alfa), la cual –más allá de ser una simple novela con inspiraciones bíblicas– busca describir parte de la cultura y del sentir venezolanos.

Sánchez Lecuna, a través de la historia de un tintorero llamado Sixto, explora al ser humano con las innumerables dificultades que puedan presentarse durante su transitar por la vida. El autor establece un poderoso nexo entre un telar y la cultura del venezolano, empleando un lenguaje sencillo y directo, cargado de buena vibra, que permite la fácil comprensión del texto literario.

–¿Por qué eligió llamar a su novela "Memorias de la Esperanza"?

–Por dos razones, porque en cada ser humano hay una norma y un legado ineludible que determina su forma de pensar, su manera de actuar y tiene su importancia primordial en su vida. El ser humano nunca debe perder la esperanza, ni en sí mismo, ni en los demás, para crear una continuidad de su esencia, a la que llamamos cultura.

–¿Por qué tomó como de inspiración el Génesis de La Biblia?

–Porque en él se encuentran las raíces culturales, conscientes e inconscientes de lo que somos, de lo que soñamos, de lo que imaginamos y también de nuestros propios demonios internos. Repetimos constantemente nuestro legado, como un "karma" al que tenemos que sobrevivir, karma que forma parte de nuestra cultura, que es la del fracaso y de la autodestrucción, por ello esta novela tiene mucho que ver, a pesar de estar ambientada en un tiempo mítico, con nuestra realidad cultural.

–Más que una novela con rasgos bíblicos, parece una visión personal de las posibles consecuencias del comportamiento humano a futuro...

–Por una parte en esta novela hablo de la ecología, que es un tema actual y contemporáneo. Nosotros que habitamos este planeta sufrimos porque pareciera que nos estamos destruyendo, diluyendo nuestra esencia, y nuestro hábitat. Somos unos seres que no podemos vivir sin fe y sin esperanza, esperanza que, al final, termina siendo la imagen central de la novela. Por ello, el personaje principal, Sixto, con su telar, es la imagen más importante de la novela porque contiene todo el sentido del "agón" ("lucha", en griego, de ahí la palabra "agonía" en español) de todos los seres humanos.

–¿De dónde viene el nombre del personaje principal?

–Yo hice un viaje a Tintorero (pueblo de artesanos y fabricadores de tela, ubicado en el estado Lara) y descubrí la casa de Sixto Sarmiento, quien fue el patriarca de los tejedores de ese pueblo, y a su hija que continuó la labor de su padre. Dentro de su casa descubrí el telar original que él construyó con sus propias manos. Al regresar a Caracas, encontré el libro de un escritor chileno, Mariano Díaz, que relataba la historia de este artista de las telas con fotografías y textos cortos y tuve una revelación: tenía que escribir esta novela.

–¿Cuánto tiempo empleó para crear esta historia?

–Dos años y dos meses, recuerdo que empecé un 15 de septiembre y terminé un 7 de noviembre. Escribí el comienzo y el final simultáneamente, luego me dediqué a desarrollar los capítulos uno por uno.

–¿Cuáles son los pilares de esta ambiciosa novela?

–Podría decirse que el primer pilar podría ser la construcción de una tradición que es nuestra cultura americana como un legado indeleble; el segundo sin duda es la solidaridad que debe existir entre los seres humanos ante los embates de la irracionalidad. El último es la esperanza que jamás deberíamos perder, ya que es la que sustenta todos nuestros sueños.

El escritor venezolano, nacido en Francia, confesó que se encuentra terminando una nueva novela que será publicada el año que viene y se llamará "El ineludible destino". Esta novela contará la historia del hijo del personaje principal de su primera novela titulada "El viaje inefable" llamado Roberto di Buonatale.